I was born in Cali, Colombia, and moved to New York as a teenager. My earliest passions were centered on filmmaking, but after 30 years as a cinematographer and commercial director, I found myself being strongly drawn to the art of still photography.

I have been trying to tell stories for most of my life. Filmmaking was the medium that allowed me to do that, first as a cinematographer behind the camera in many films and documentaries, and then as a director in the world of advertising, where stories needed to be told and understood in concise blocks of time. The compromise with advertising is that you lose touch with telling your own stories. So four years ago I made a blind leap into the unknown, from moving images and into still photography.

I went from collaborative filmmaking to a solitary art form that purely reflected my own personal interpretation of the world, people and events around me. It’s a much lonelier process, where I follow only my intuition without outside guidance. I know how to tell stories in film, but I find the photographic medium much more complex, where a single image can have the power to inform you, move you and perhaps, in the best of cases, remain like an imprint in your mind.

I never went to a photo or journalism school. I am teaching myself how to do it. Of course, I bring my knowledge of many years to the still image, my understanding of light and composition, for example, and the passion for the story. I have a deep curiosity about the people around me, I’m curious also about myself — my own emotions — and I try to connect those with my pictures.

My work has been featured on The New York Times, The Washington Post, Bloomberg, Science Magazine, @newyorkerphoto, L’œil de la Photographie, The Ground Truth Project, among others.


All photos available as prints for sale.

 

Nací en Cali, Colombia, y desde muy temprana edad me mudé a Nueva York donde estudié y trabajé por más de diez años. Mis primeras pasiones se centraron en el cine, pero después de 30 años como director de fotografía y director de comerciales, me sentí muy atraído por el arte de la fotografía fija.

He estado tratando de contar historias durante la mayor parte de mi vida. El cine fué el medio que me permitió hacerlo, primero como director de fotografía detrás de la cámara en muchas películas y documentales, y luego como director en el mundo de la publicidad, donde las historias debían contarse y entenderse en bloques de tiempo muy concisos. El compromiso con la publicidad es que pierdes el contacto para contar tus propias historias. Hace cuatro años di un salto ciego hacia lo desconocido, desde las imágenes en movimiento hasta la fotografía fija.

Pasé del cine colaborativo a una forma de arte solitaria que reflejaba puramente mi interpretación personal del mundo, las personas y los eventos que me rodeaban. Es un proceso mucho más solitario, en el que solo sigo mi intuición sin ninguna guía externa. Sé cómo contar historias en el cine, pero me he dado cuenta que el medio fotográfico es mucho más complejo, y a veces una sola imagen puede tener el poder de informar, conmover y, en el mejor de los casos, permanecer como una marca en la memoria.

Nunca fui a una escuela de fotografía o periodismo. Me estoy enseñando cómo hacerlo. Por supuesto, llevo mi conocimiento de muchos años a la imagen fija, mi comprensión de la luz y la composición, por ejemplo, y la pasión por las historias. Siento una profunda curiosidad por las personas que me rodean pero también siento curiosidad por mí mismo, por mis propias emociones, y trato de conectarlas a través de mis fotos.

Mi trabajo ha sido publicado en The New York Times, The Washington Post, Bloomberg, Science Magazine, @newyorkerphoto, L’œil de la Photographie, The Ground Truth Project, entre otros.

Todas las fotos están disponibles para la venta como impresiones.